Ocapman


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Tenía como 4 años cuando mi mamá se casó de nuevo. Él parecía un buen hombre, tenía dinero, era guapo, trataba bien a mi mamá y yo lo amaba porque me traía juguetes cada vez que venía a la casa. Él era increíble. Pero todo eso cambió cuando cuando se casaron. Después de eso él comenzó a cambiar, engordó, dejó de trabajar como antes y solo se dedicaba a beber. Bebía todo el día y a veces no volvía a la casa. Y lo peor de todo... golpeaba a mi mamá y a mi hermana. Las trataba como si fueran sus sirvientas y a veces las usaba para ganar más dinero para poder ir a emborracharse más. A mi solo me tocaba ver y esperar un milagro porque no podía intervenir o acabaría peor que mi mamá. A veces él me ofrecía cerveza y decía que para ser "hombre" debía de tomar y usar a las mujeres para mi propio beneficio y hacer que todos me respeten y me teman pero eso a mi no me gustaba y solo me alejaba mientras él me gritaba que solo era una niña.

Yo entré a la primaria a los 8 años porque mi mamá tuvo que pelear contra mi papá para que me dejara ir. Ahí, en la primaria, tuve mi primer amigo, Diego. Era la primera persona que no se asustaba de mi papá. Éramos muy buenos amigos y siempre en los recreos jugábamos a que éramos Ocapman, un superhéroe que inventamos él y yo. Lo dibujábamos siempre. ¡Ocapman tenía los poderes más geniales! Era muy poderoso, podía volar, leer mentes, era super fuerte, en su casco tenía una "O" de Ocapman y por ahí lanzaba rayos, respiraba bajo el agua, podía multiplicarse, podía aparecer cosas, era super rápido, las balas no lo dañaban, era muy sabio y era  amigo de todos. Era NUESTRO superhéroe.

A veces Diego y yo nos sentábamos a imaginar cómo sería el mundo con Ocapman ahí para hacer valer la justicia siempre. No habría ladrones, ni gente mala. Los columpios del parque serían de todos y no solo de los de 6° y lo más importante, no tendría un padre como el que tenía.

Mi papá, él era tan malo, que desde que entré a la primaria nunca quiso ir a recogerme y no dejaba a mi mamá ir porque la quería en la casa para servirle, me hizo regresarme caminando porque ni siquiera me daba para el camión. Decía que esa era la condición para que fuera a la escuela, que él no quería andar de "niñero".

Cuando pasé a segundo de primaria, la maestra se ofreció para llevarme a mi casa todos los días, pues se había enterado de que tenía que irme caminando, pero dijo que tendría que esperar a que ella se desocupara. A mi me pareció buena idea pero.... tenía que verlo con mi papá.

-Em.... oye- Le dije a mi papá cuando llegué a la casa, tenía miedo pero tenía que intentarlo- la maestra dice que puede traerme a mi casa todos los días pero llegaría más tarde....

-Y.... a mi qué me importa? Vete a jugar con tus muñecas... ¡NIÑA!-  me respondió mi papá. Yo odiaba cada vez que me decía niña pero en realidad no podía hacer nada. No podía decirle que estaba harto de eso porque tenía miedo.... no quería que me golpeara. Eso me lastimaría a mi y a mi mamá. Solo lo ignoré y me fui a mi cuarto a hacer la tarea.

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-¡¿Qué?!- el grito de la maestra sonó por todo el pasillo, estaba muy alterada-¿¿Niña?? ¿Y tú qué le dijiste?
-Eh... n-nada, me da mucho miedo que me pegue, además no quiero lastimar a nadie. Mi mamá me pidió que no me metiera en problemas para que mi papá no nos pegue porque dice que a ella le duele mucho que me pegue.
-...B-bueno... mejor no te metas en problemas, si?- la maestra se puso muy pálida y me preocupó que fuera a desmayarse. Le dije que si y la clase empezó para que después siguiera el recreo.

-Oye, Diego-le dije cuando salimos al recreo, caminábamos hacia una banca, la banca de siempre, ni a él ni a mi nos gustaba jugar al fútbol y nos sentábamos a comer para después jugar a Ocapman.-¿Cuándo crees que venga Ocapman? Ya me estoy cansando de mi papá, no sé cuanto pueda esperar....
-Mmmm y si lo llamamos?
-¡Buena idea! pero como y donde?
-En el parque, despues de la escuela, yo se como- Diego se oia tan convencido que le crei.- Oye Paco pero, ¿y tu papa?
-Descuida, no se dará cuenta, ni siquiera me hace caso- le dije yo. Ya quería que viniera Ocapman para sacarme de este tormento.

A la salida, cuando la maestra iba a llevarme a mi casa, le dije que mejor me llevara al parque.
-Al parque?- Ella parecía no estar muy deacuerdo- Pero tu mamá... No se enoja tu papá?
-No, él ya sabe, le pedí permiso y me dejó.- No era muy bueno mintiendo pero esta me salió muy bien.
-B-bueno, pero no te vayas a meter en problemas eh.- Se veía muy preocupada, no pensé que alguien pudiera preocuparse tanto por mi. No quería lastimar a nadie y menos a ella.
-No se preocupe- Le sonreí con la sonrisa más alegre y natural que encontré para tranquilizarla un poco- Tendré cuidado.

Cuando llegamos al parque me bajé. Ella me dijo adios con la mano. Le devolví el saludo y se fue. Me senté en un columpio a esperar a Diego.

Cuando llegó traía una mochila grande. Cuando me vio corrió hacia mi.
-¡Paco! Creí que tal vez no estarías aquí y que tu papá te había o algo.- Él también se veía preocupado.
-Ah, no, no te preocupes pero hay que empezar ya. No perdamos tiempo.- Sé que dije que mi padre no me ponía atención pero la verdad es que estaba asustado, él podría enfadarse por no verme en casa y venir a buscarme. Me asusta pensar en que pueda venir y golpear a Diego.
Él me sacó pronto de mis pensamientos- Si, claro, hay que empezar.- Sacó muchas cosas de su mochila. Armamos todo rápidamente, se veía como una antena parabólica.
-Listo ¿Y ahora?- Le pregunté porque realmente no tenía ni idea de qué era o cómo funcionaba.
-Solo haz lo que yo te diga.
Así empezamos a picar botones y mover la antena. Gritamos el nombre de Ocapman y lo llamamos para que viniera. Nuestras voces iban a entrar por ese extraño aparato y salir por la antena para que Ocapman nos oyera dondequiera que esté.
-Creo que está funcionando!.
-¡Si! Ocapman vendrá.
De repente se vio una figura a lo lejos, caminando rapido hacia nosotros pero no se veía bien porque el sol estaba bajando y el sol le llegaba por atras, haciendo el efecto de contra luz, solo se veía la figura oscura.
Diego dio un paso al frente para ver mejor a la figura que se aproximaba.- ¿Ocapman?- preguntó.
-... No... Es mi papá.

~~~~~~~~Capitulo 3 ~~~~~~~~~~~~~
-Tu... Papá?- Diego estaba asustado y no se movía. Tenía que hacer algo para tranquilizar a Diego y detener a mi papá.
-Tranquilo, Diego, no va a pasar nada.- Me puse delante de él para cubrirlo, justo como haría Ocapman. Detras de mi papá pude ver a mi mamá corriendo. Gritaba:¡No lo hagas! ¡Déjalo! ¡Corre, Paco!. Cuando mi padre estuvo delante de mi, mi mamá lo alcanzó y lo rodeo con los brazos para que no pudiera moverse. Pero él er más fuerte y logro soltarse separando los brazos de mi madre y tirandola al suelo.
-¡Apártate mujer!- Le gritó con enojo, con rabia. Luego se dirigió a mi- ¿Qué estas haciendo aquí, niña? Necesito que me traigas mis cervezas. Y ¿Quién es ese? ¿Acaso es tu novio?- Yo solo lo miré enojado, no sabía si esa noche podría contenerme. Pero entonces mi padre siguió- Esta vez no te salvas.- Me pegó una cachetada tan fuerte que caí al suelo. Sentí una gota de sangre salir de mi boca.
-¡Déjalo!- Mi madre gritaba como desesperada. Estaba casi llorando. Mi padre dio un paso adelante y me miró.
-Niño estúpido- Me dio una patada en las costillas.- Levántate.
-¡Paco!- Mi madre seguía gritando, no podía soportar verla así.
-¡Que te levantes!- Volteé a ver a Diego y vi que tenía cara de horror. Volteé a ver a mi padre. Enojo, ira. Detrás de él vi algo... Alguien... ¡Ocapman! Me dijo que me levantara. Me levanté por él. Me dijo: "Diego, vete". Le grité a Diego: ¡Diego, vete!. Él corrió. Ocapman despareció. Me abandonó "¿Y ahora qué?" Pensé. No supe qué hacer y me resigné a soportar los golpes infernales de mi padre mientras lo oía gritar: "Así que te crees el heroe. ¿Y qué vas a hacer ahora, heroe?". Y mi madre le gritaba a mi padre que me dejara en paz.

Desperté en mi cama. Estaba confundido. A un lado de la ventana, por donde entraba la luz de la mañana fresca de un día martes, estaba Ocapman. Yo tenía mucho que decirle.
-¿Cuál es tu problema? ¿Por qué no me ayudaste? No tenías que abandonarme y dejarme sufrir y también a mi mamá.
-Porque no es mi batalla, sino la tuya y tu debes de luchar para ganar, no yo.- Dijo él y le creí.- Te ayudaré cuando lo necesites pero no libraré tus batallas.
-Mmm... Bueno.- Se abrió la puerta, Ocapman desapareció y mi mamá y mi hermana entraron. Se veían golpeadas.
-¡Paco!- Me gritó mi hermana.- ¿Qué hiciste? ¿Por qué no pensaste un poquito más y evitaste todo esto?- Señaló los moretones que traía. Mi mamá me miró.
-Hijo... Paco. ¿Estas bien?- Estiró su mano y me tocó la cara, me dolió. Supuse que debía tener moretones.
-Mamá... ¿Qué te hizo?.- El odio hacia mi padre creció más. Odiaba que me dijera niña pero que golpeara a mi mamá... Eso me ponía más que enojado. Quería golpearlo y gritarle que se fuera al infierno. Me sorprendí de ese pensamiento y lo auyenté. Traté de dormir.

Pasé el resto del día pensando en Ocapman.

~~~~~~~Capítulo 4~~~~~~~~